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Todas las consultas en un solo lugar, clasificadas por intención, con traspaso a una persona cuando hace falta. Ninguna respuesta sale sin canal verificado.
En Argentina un médico atiende en tres o cuatro lugares, y cada uno tiene su agenda, su secretaria y su sistema. Nadie ve el conjunto: el único lugar donde ese paciente existe completo es la cabeza del profesional. Practice reúne esa operación en un solo lado —quién preguntó, quién contestó, qué turno se perdió y cuál se recuperó— sin atender pacientes ni dar indicaciones.
Los pierde porque un mensaje quedó sin responder, porque nadie confirmó un turno, porque el lugar que dejó una cancelación quedó vacío, o porque un seguimiento dependía de que alguien se acordara. Nada de eso es clínico. Todo eso es medible.
Y se multiplica cuando trabajás en varios lugares: el paciente que viste en el consultorio y operaste en el sanatorio figura dos veces, en dos sistemas que no se hablan, o no figura en ninguno.
Todas las consultas en un solo lugar, clasificadas por intención, con traspaso a una persona cuando hace falta. Ninguna respuesta sale sin canal verificado.
Origen, etapa, próxima acción y consentimiento. El objetivo no es guardar nombres: es que ningún paciente se pierda en el camino.
Consultorio particular, sanatorio, hospital: cada lugar con su horario y sus reglas, pero un solo calendario para vos. El mismo paciente sigue siendo el mismo aunque lo hayas visto en dos direcciones distintas.
Programado, confirmado, presentado, completado, cancelado y ausente. Cada transición queda registrada, así el no-show deja de ser una sensación y pasa a ser un número.
Cuando alguien cancela, el lugar se ofrece en vez de perderse. La analítica sólo cuenta las reservas que efectivamente ocurrieron.
Controles, pendientes y tareas administrativas. Todo lo clínico queda retenido para revisión profesional: nada se automatiza por su cuenta.
Cada automatización se ve, se audita y se apaga. Ninguna adquiere autoridad clínica propia, y un canal sin verificar simplemente no opera.
Registro de consentimientos y pedidos de acceso, corrección, eliminación o restricción. Registrar una solicitud nunca dispara un borrado automático.
Conversión, tiempo hasta la primera respuesta, ausentismo, origen de cada consulta y valor estimado. Métricas observadas: sin ingresos inventados.
Que el paciente que viste en el consultorio y operaste en el sanatorio sea uno solo, con su historia disponible cuando vuelva. Se construye con el primer piloto: sin una práctica real adentro estaríamos adivinando cómo transcurre su semana.
Que al preparar un control el sistema traiga lo que ya pasó con ese mismo paciente, en vez de que dependa de tu memoria. Requiere lo anterior funcionando primero.
Se resolverán integrando una plataforma de prescripción habilitada, no construyendo un motor propio. La receta electrónica está regulada y no se improvisa: es la parte que más tarda y la que más cuidado exige.
Se declara acá para que sepas hacia dónde va el producto que estás probando. Nada de esta sección está disponible durante el piloto.
Veinte minutos para tomar los números que hoy nadie mide en tu consulta. Si hay fricción medible, arranca un piloto de 30 días. Si no la hay, te lo decimos.